El famoso “por qué no te callas” que Juan Carlos de España le propinó al presidente venezolano en la última sesión plenaria de la XVII Cumbre Iberoamericana, hoy es balbuceada por el entorno del ministro de Trabajo español, Celestino Corbacho, quien días atrás tuvo el desatino de decir, en plena crisis económica, y con los peores datos de desempleo en diez años, que el gobierno español ha decidido recortar drásticamente las contrataciones para extranjeros.
“No parece razonable que un mercado como el español, en el que tenemos 2,5 millones de personas desempleadas, siga recurriendo a la contratación en origen”, declaró el ministro español y luego justificó que esta iniciativa “reducirá el número de visados a casi cero en el 2009”.

Sin duda alguna, estas palabras levantaron polémica y especialmente preocupación ante las organizaciones de derechos humanos, asociaciones civiles, y por supuesto, entre los políticos.
"¿Están dispuestos los españoles a recolectar la aceitunas?", ironizó Vladimir Paspuel, coordinador de la asociación ecuatoriana Rumiñahui, quien duda que haya españoles que quieran realizar los trabajos mal pagados que están a cargo de los inmigrantes.
“Qué coincidencia que en momentos de crisis siempre se apunte a la inmigración como una de las causas de las dificultades económicas”, cuestionó el portavoz de la asociación y agregó: “Invitar a los inmigrantes a volver a sus países es una manera de culparnos de la crisis”.
Varios políticos coincidieron en que el mensaje lanzado por el ministro de Trabajo español contiene una carga xenófoba que atenta contra los inmigrantes, ya que deja de manifiesto que son un lastre que perjudica el buen desarrollo del país.
Claro que esto nada tiene de real, ya que según el último informe de la Caixa Catalunya, el trabajo de los inmigrantes constituye el 3,2 puntos del crecimiento económico. Esto significa que sin su aporte, la renta per cápita habría retrocedido un 0,64%; lo que hace posible un crecimiento sostenido del 2,6% anual de la riqueza por habitante.
Recoge tus cosas y vete
Muchos españoles tienen amnesia, olvidaron que a ellos se los cobijó en el extranjero y aprovecharon cuando la mano de obra barata les fue de utilidad. Hoy, frente a la crisis económica que les toca vivir, ven a los inmigrantes como el tercer problema más importante que afecta al país. Este espejismo es una irresponsabilidad que el Estado deja que perpetúe en el tiempo.
Más de cuatro millones de inmigrantes, la mayoría de Latinoamérica, Europa del Este y África, han llegado a España en los últimos diez años buscando trabajo en la construcción, la agricultura y la ganadería, en el servicio doméstico, cuidado de niños y ancianos, y en la gastronomía.
Un total de 457.000 trabajadores en España han perdido sus trabajos en los últimos 12 meses, llevando el índice de desempleo al nivel más alto de la Unión Europea.
La falta de trabajo aumentó tres veces más rápido entre los inmigrantes que entre los trabajadores nacionales, a 266.548 desempleados (un 69%) registrados el pasado año, según datos del Gobierno.
Por esto, bolivianos, argentinos, colombianos y ecuatorianos están saliendo de España en gran número. ¿Será ésta una buena oportunidad para repatriar a nuestros seres queridos? ¿Qué tenemos para ofrecerles?
Publicado en infoBae.com en 2008